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Alexandre Haefeli convierte al hombre en tímido objeto de deseo

Bru Romero

En una sociedad como en la que vivimos, la importancia de la belleza femenina ha preponderado sobre la masculina durante décadas. Al hombre no se le pedía ser bello, simplemente demostrar que era hombre tanto en el continente como en el contenido. Una idea que choca radicalmente con el trabajo del fotógrafo Alexandre Haefeli (1992) que se ha encargado de demostrar (bien surtido de pruebas gráficas) que el hombre no solo puede rivalizar con la mujer en temas de belleza sino que, además, puede desatar los mismos grados de erotismo que las féminas.

Para prueba, la última exposición del joven artista que bajo el nombre The Company of Men y abierta al público en The Ballery (Berlín) hasta el próximo 30 de octubre, supone su particular estudio sobre la imagen del hombre en su edad más bisoña, hombre que se presenta tal cual es teniendo como canal de expresión su propio cuerpo. Una exposición que juega en esa delgada línea que separa la inocencia de lo erótico, dejando al espectador vacilando entre lo romántico y lo cargado de sexualidad.

Pureza fetichista donde el concepto de las imágenes viene dado por el ojo del que mira o fantasea, conformando una absoluta experiencia voyeur que se pierde en la verdadera naturaleza del deseo más humano. Imágenes, muchas de ellas tomadas por Haefeli esta primavera en Génova gracias a una beca, que prueban que ser hombre y sentirse bello no nos hace menos hombres. ¡Vayan a verla!

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