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Tino Casal, en la excentricidad está el gusto

Bru Romero

Un accidente de tráfico nos lo arrebató demasiado pronto (41 años), dejando tras él una carrera exitosa y un profundo bache musical. Y es que Tino Casal supuso toda una revolución en aquellos finales de los 70, en los que los directivos de las discográficas buscaban sustitutos de cantantes como Bruno Lomas o Nino Bravo. Por aquel entonces, el cantante asturiano llegaba de Londres a España para firmar un contrato con Philips. Podemos decir que con su llegada, desembarcaba también el glam rock del que David Bowie era su máximo referente. El oropel y el barroquismo más punk estaban servidos.

Y son estas dos tendencias, unidas al talento que nos legó Casal, las encargadas de guiarnos a través de la exposición con la que el madrileño Museo del Traje ha decidido homenajear a uno de nuestros artistas más queridos. “Tino Casal, el arte por exceso” es una mirada atenta a aquellas prendas, accesorios, obras de arte… que atesoró el artista durante toda su vida y que hoy, disfrutamos sobremanera.

Más de 200 piezas con las que acercarnos a esta camaleónica superestrella que durante toda su carrera hizo de la extravagancia su mejor carta de presentación y de su voz, el ritmo que mejor acompañó a la transición de todo un país. Una emotiva manera, de volver a esos 80 tan frenéticos y disfrutar (hasta el 19 de febrero) de unos recuerdos que solo apreciarán los amantes del folclore más glamrockero que sigan usando champú de huevo. 

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