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Afeitado íntimo, ¿cómo hacerlo?

FRAN PATIÑO

La depilación genital es un tema del que se habla muy poco pero que forma parte de la rutina de belleza de muchos hombres. Igual que el vello de la barba, el de la cabeza o el del cuerpo, el de la zona íntima también necesita una atención. Estética, higiene y comodidad son las principales razones por las que no descuidar al pelo de ahí abajo. Algunos simplemente deciden retocarlo y recortarlo, otros rasurarlo o depilarlo. Si te encargas de hacértelo tú mismo en casa, presta atención a estos consejos para que todo salga bien.

Primero recorta, después afeita

Si lo que quieres es rasurar por completo el vello de la zona genital y tienes una cantidad importante, lo primero es disminuir el volumen. Para ello, utiliza antes que nada una recortadora que hará que la longitud de los pelos sea menor. De esta forma, cuando pases la cuchilla de afeitar o máquina, esta no se atascará. Una vez recortado el vello genital, ya puedes comenzar con el afeitado.

Hazlo durante o después de la ducha

Afeitarte tus partes íntimas en la ducha no sólo te resultará más higiénico, sino también mucho más sencillo. Al estar mojados, los pelos estarán más suaves y la cuchilla o afeitadora se deslizará mucho mejor por la zona.

Usa gel de afeitado o espuma

No te afeites la zona genital en seco. Como hemos comentado anteriormente, debes hacerlo en la ducha para que la humedad hidrate el vello y mejore el deslizamiento. Pero eso no es suficiente. Utiliza espuma o gel de afeitado antes de pasarte la maquinilla o máquina de afeitar. De esta forma, se deslizará mejor y la experiencia será mucho más agradable.

No corras, tómate tu tiempo

Estás afeitando una zona delicada, así que es mejor ir sin prisa teniendo en cuenta que estás usando máquina o cuchilla de afeitar. De esta forma, evitarás hacerte cortes que, si ya te duelen cuando te afeitas la cara, imagínate en una zona tan sensible como es la genital. Sé cuidadoso al deslizar la herramienta de afeitado por testículos y pene: hazlo suavemente aunque tengas que darte después otra pasada. Puedes estirar la piel con una mano para que quede tensa y que la maquinilla se deslice más fácilmente.

Enjuaga e hidrata

Una vez finalizado el afeitado genital, enjuágate en la ducha, sécate… ¡y ya estás listo! Utiliza una crema hidratante para que la piel no quede reseca, igual que haces con la de tu rostro. Suavizará la zona y ayudará a calmar las rojeces.

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