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El cazador cazado. Entrevista a Tommy Ton

RAQUEL FERNÁNDEZ / Foto: Álex Cascallana

A base de imágenes, Tommy Ton alimenta a la voraz industria de la moda mientras se resiste a que le engulla. Nos ponemos al día con él en su última visita a nuestro país.

 

Todos echamos de menos lo que significaba style.com para nosotros. Lo triste es que de alguna forma parece que Instagram es nuestra nueva adicción en cuestión de imágenes”

 

Si esta entrevista tuviese formato de audio te darías cuenta, como me la di yo, de que hasta la segunda o tal vez la tercera pregunta Tommy Ton (Oackville, Canadá, 1984) no se siente cómodo cuando le toca ser el centro de atención. Si hubiese un vídeo de la sesión de fotos, también habrías podido percibir que el fotógrafo está todavía más incómodo cuando le toca ponerse delante de la cámara. Entre risas nerviosas lo confirma: “Todavía se me hace muy raro”. Es curioso cómo internet ha transformado la industria de la moda y cómo Ton, entre otras personas, ha contribuido al cambio. Porque desde que apareció el fenómeno del street style, del que sin duda nuestro protagonista es en parte responsable, hemos pasado de encumbrar a fotógrafos y diseñadores a celebrar el avistamiento de editoras y estilistas, de las más tarde influencers y de las modelos… cuando no están ejerciendo como tales y se ponen sus propios Levi’s vintage (¿se los regalarán las agencias al firmar su primer contrato?). La carrera de Ton es una buena forma de ilustrar el cambio: en una década ha pasado de hacer fotos en la calle de su ciudad natal a ser contratado por Gucci para fotografiar su desfile Cruise 2018, celebrado en el Palazzo Pitti de Florencia el pasado 29 de mayo. Dos días más tarde está en Madrid, preparado para aportar su punto de vista en otro backstage: el que en pocas horas ocuparán los modelos de Massimo Dutti y sus prendas de la colección del otoño que viene en el palacio de Linares.

Empezó hace diez años a hacer fotos que capturaban el estilo de la gente en la calle. ¿Qué esperaba en relación a lo que ha conseguido?

Obviamente mis expectativas estaban lejos de la dimensión que ha adquirido. Solo quería disfrutar: era como un hobby, observar cómo se vestía la gente para ir a los desfiles. Era como cuando te cuelas en una fiesta: yo era una especie de outsider. No había ninguna razón para que estuviera allí. Estaba fascinado por los editores, que entonces no eran tan conocidos como ahora.

¿Cuándo sintió que dejaba de ser ese outsider?

Todavía creo que lo soy. Está bien mantener distancia con la industria, porque si te metes mucho en ella puede ser asfixiante. Pasan demasiadas cosas, hay demasiados cambios todos los días. Es agradable mantener cierta distancia.

Sus inicios coinciden con ese momento en el que las cosas empezaron a ponerse frenéticas…

Sí, he sido muy afortunado. En realidad tuve dos años para acostumbrarme, porque empecé en 2007, pero hasta 2009 las firmas y los medios no comenzaron a adoptar el uso de algunos medios digitales.

Una década después el fenómeno del street style empieza a estar un poco saturado. ¿Qué cree que va a pasar con él en el futuro? ¿Se estabilizará? ¿Se olvidará? ¿Acabará convertido en otra cosa?

Me lo han preguntado mucho en los últimos años. Pero ¿sabe qué? La gente va a tener que seguir vistiéndose. Lo curioso es lo que pasará con la producción de los desfiles. Creo que se irá orientando más hacia las redes sociales. Antes se trataba de que los editores viesen las colecciones (seguramente acabarán viéndolas con un sistema de citas privadas), pero ahora se celebran más para que puedan darse en streaming en todo el mundo y para que vayan los influencers. Así que puede que el street style cambie, pero sigue siendo muy influyente para las masas. Nosotros, la gente de la moda, nos cansamos muy rápido, pero de cara a la población mundial… Creo que acaban de empezar a asumir el fenómeno y ese tipo de fotos siguen funcionando muy bien. Es gracioso, porque nosotros estamos todo el día diciendo que se va a acabar… y si eso fuese real mi carrera habría sido muy corta. Para mí, que la gente siga interesada es bueno.

Ese interés le ha llevado a trabajar también para medios impresos. ¿Afronta esos trabajos de manera diferente?

Sí. Cuando hago editoriales la parte importante es vender las prendas. Es necesario que sean atractivas visualmente y, además, cuando imprimes algo, el resultado siempre acaba siendo diferente en comparación con lo que ves en una pantalla. Al final depende del cliente o la publicación.

Verle en acción es muy curioso porque está en la calle, rodeado de otros fotógrafos, pero parece que tiene la cabeza en otro sitio. Completamente concentrado, buscando el detalle definitivo.

Es como cazar o pescar: tienes que encontrar la foto. A veces no estoy tan concentrado (se ríe). En esos momentos poco comunes, cuando estás rodeado de gente tan bien vestida, hay una energía característica. Es genial tener la oportunidad de compartirlos. A veces es agotador y por eso no logro concentrarme tanto.

¿Le gusta más que su trabajo en backstage?

Es diferente. Es agradable tomarse un descanso de la calle y tener la oportunidad de acercarse más a la ropa y las modelos. Al final, lo que hizo que empezase a hacer fotos en la calle fue que me encantan la moda y la ropa. Pero soy muy selectivo con las firmas con las que trabajo, porque si haces mucho es más difícil que sea bueno. Me gusta ser selectivo a la hora de elegir los diseñadores con los que colaboro, porque así siento que lo hago más por placer que por trabajo.

Hace dos años lanzó su propia web y acabó su relación con los portales de Condé Nast. ¿Qué supuso ese cambio?

Tuve mucha suerte con las galerías en Style.com porque me dejaban hacer lo que quería. Y Style.com era todo un fenómeno para la industria, la verdadera biblia de la moda…

Y Style.com era todo un fenómeno para la industria, la verdadera biblia de la moda…

Sí. De alguna manera, todos echamos de menos lo que significaba para nosotros. Nos dio la oportunidad de hacer algo diferente, y lo triste es que de alguna forma parece que instagram es nuestra nueva adicción en cuestión de imágenes. Cuando terminé con ellos pude pararme a pensar y evaluar qué quería hacer, con quién quería trabajar… La idea era que continuase en Vogue.com, pero no me pareció lo correcto. Me apetecía tener algo de tiempo libre, aunque al final he acabado estando más ocupado. Sin ese portal mi trabajo no es tan visible, aunque lo vuelco en instagram, que es la plataforma en la que todos mostramos nuestro trabajo. Claro que echo de menos la idea de contribuir a diario con imágenes, pero he podido centrarme en hacer las cosas que quiero.

 

¿Creo que haré fotografía para siempre? no. Lo bueno de esta industria es que nadie tiene la sensación de que tenga que hacer una sola cosa”

 

¿Cuánta gente trabaja con usted?

Básicamente lo hago solo. Cuando estoy en Nueva York cuento con la ayuda de algunas personas, pero durante las semanas de la moda me muevo solo. Por eso es tan agotador viajar tanto y hacer fotos día y noche.

Y viajar solo…

Sí, te sientes solo.

Es curioso que cuando entrevistamos a mujeres con agendas profesionales apretadas solemos preguntarles cómo equilibran su vida profesional con la personal, pero no es una pregunta que toque contestar a muchos hombres. Así que ¿cómo lo hace Tommy Ton?

Equilibrio para mí es tener tiempo para no hacer nada cuando voy a casa. Mucha gente vive en Nueva York, en París o Londres, pero a mí me gusta vivir en Canadá porque me ayuda a mantenerme a distancia. Paso seis meses al año haciendo semanas de la moda y siento que me quita tanto tiempo que necesito alejarme. Mi pareja viene conmigo algunas veces. No sé, encuentro el equilibrio. No me quiero quejar, porque he tenido mucha suerte. El tipo de vida que llevo ha sido un regalo. Debo cuidarlo, aunque a veces me canse. Tienes que recordarte a ti mismo que tienes un trabajo muy distinto al de la media, que tienen una agenda determinada de horas de trabajo y vacaciones.

Creía que vivía en Nueva York.

Tengo una casa allí, porque está bien tener un sitio propio. Además me estoy divirtiendo decorándola.

En sus Instagram Stories he visto que ha disfrutado de su visita al Barceló Torre de Madrid.

Sí, muchísimo. Quería visitarlo desde hace tiempo. Ese estilo ha sido la mayor fuente de inspiración a la hora de decorar mi casa. Me encanta Jaime Hayón, el sentido del color que tiene. Quiero replicarlo. He ido recogiendo diferentes referencias. ¿Sabe? Últimamente siento que me inspiran más el interiorismo y la cerámica.

Creo que es algo que pasa a los que trabajamos en esta industria: con el tiempo, nuestro interés acaba derivando a esos derroteros.

Sí, sin duda. De alguna manera llega un punto en el que hemos visto demasiada moda. Por eso necesitamos encontrar intereses en otras cosas. Además, está el confort que sientes cuando estás en casa, tener tu espacio a tu gusto con plantas, muebles, cerámica… es importante para nosotros.

Hablemos de hombres. ¿Es más difícil que le den una buena foto?

No. A veces es más fácil porque de alguna manera son más seguros. Con ellos siempre se trata más del carácter que de la ropa. Con las mujeres, la moda es tan distinta que se trata de cómo llevan las prendas y los accesorios.

¿Qué hombre nunca le decepciona? ¿Sabe quién creo que es el hombre más chic del mundo?

Haider Ackerman. ¡Ah!, y Stefano Pilati. Los dos. ¡Oh! Los miras, tienen ese sentido del color y de la proporción, parecen tan cómodos con lo que llevan…

Al final no puedo evitar tener la sensación de que se ha inventado una carrera completamente nueva. ¿Qué cree que estará haciendo en unos años?

Cuando era adolescente, como a los 13 años, supe que quería trabajar en moda, pero no esperaba que fuese la fotografía lo que iba a abrirme las puertas. ¿Creo que haré fotos para siempre? No. Lo bueno de esta industria es que nadie tiene la sensación de que tenga que hacer una sola cosa. Estaría bien bajar el ritmo de mi agenda y divertirme más descubriendo cosas nuevas, tal vez diseño de interiores o diseño de una colección. No sé, ya veremos. Gracias a internet y las redes sociales hemos tenido más oportunidades de ser parte de este mundo. Ya no tienes que empezar obligatoriamente por ser becario en una revista. Nos ha dado la oportunidad de crear nuestro propio destino.

CURIOSIDAD: “Esa falda es de la última colección de Ghesquière para Balenciaga, ¿verdad?”. Es tan amante de la moda que almacena en su memoria las colecciones de sus diseñadores favoritos.

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