Actor Miguel Herran in the press room during the 30th annual Goya Film Awards in Madrid , on Saturday 6th February, 2016.
en la foto : mejor actor revelacion por " a cambio de todo "

Goyas 2016: 30 años a cambio de nada

Bru Romero

Fue una gala aburrida, donde el guion fue un asalto a la inteligencia humana y cuyos instantes de emotividad quedaron reducidos a la primera ronda de galardonados. Nos esperábamos más para una fiesta del cine español que celebraba en esta edición su 30 aniversario. Ya no había comparación con los Globos de Oro o premios Oscar que valiera, el presentador Dani Rovira tuvo que realizar un ímprobo ejercicio de comicidad para empaquetar con soltura y determinación una serie de chascarrillos y bromas de las que te reías por una acomodada vergüenza. Salió vencedor más que vencido.

Una celebración que pese a un reparto de premios cuestionable en alguna de las categorías, nos dejó momentos tan irrepetibles como el doblete del compositor Lucas Vidal que recogió los cabezones a mejor canción por Palmeras en la nieve (junto a Pablo Alborán), para seguidamente hacerlo por la música original de Nadie quiere la noche; la ilusión de Natalia de Molina al recoger su Goya por Techo y comida; el tronío de la mítica Luisa Gavasa al subir al escenario para encontrarse con el premio por su papel de madre en La novia; el emotivo aplauso del público al cineasta Mariano Ozores que recogía el premio honorífico; la pareja que conformaron la escritora Elvira Lindo y el novio de Isabel Preysler, el Nobel Mario Vargas Llosa, y los discursos desgarradamente sinceros de Daniel Guzmán y el nuevo talento del cine español, Miguel Herranz, que recogían sus premios a mejor director novel y mejor interpretación revelación respectivamente y que llenaron de lágrimas al respetable que sentado estaba con el corazón en un puño.

Sin premios se quedaron Paula Ortiz, clara favorita por La novia; un Asier Etxeandía, cuyos nervios vibraban al ritmo de la Carrá; Juliette Binoche, a la que sentaron junto a Tim Robbins que parece sí disfrutó con el hilarante espectáculo (no Juliette, sino Tim); Inma Cuesta que quedó compuesta y sin novio y Penélope Cruz que muy cómoda se encontraba en familia, sabiéndose la estrella de la noche (con permiso de la Binoche), en front row.

Una gala en la que en parámetros de estilismos masculinos se arriesgó poco pero en la que Alfonso Bassave de impecable Loewe (sin parar de lucir su Bulgari) y calzado con Martinelli se coronó (además de en su serie Carlos, Rey Emperador) como el más elegante por delante de compañeros como Aldo Comas (Avellaneda), Alex García (Mirto), Hugo Silva (Paco Varela), Diego Martín (Avellaneda), Asier Etxeandía (Lander Urquijo), Daniel Grao (Dior Homme) y Óscar Jaenada (Etxeberria).

Aplaudidos outfits que cruzaron una alfombra roja que este año pertenece a la película Truman y sus dos actores protagonistas (Javier Cámara y Ricardo Darín), también galardonados y sobre la que un año más celebramos las buenas cifras del cine patrio, incluso una esperada vuelta de Victoria Abril que ya lo proclamó en la gala, está frita por volver a trabajar en su país. Larga vida y éxitos a nuestro cine que nos sigue haciendo soñar.

¿Quieres conocer quiénes fueron los invitados con más flow?

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