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Pero entonces James Franco ¿de qué pie cojea?

Bru Romero

Mucho se ha especulado (y especula) sobre este tema. Parece mentira que a día de hoy, sigan interesando las apetencias sexuales de cada uno pero claro, sexo somos y en sexo nos convertiremos, por lo tanto es normal que nos interese tanto el tema y sobre todo si la persona en cuestión se encarga de jugar a la ambigüedad como el perro del hortelano o como Chenoa que no sabes si va o ya está de vuelta.

Haga lo que haga James Franco fascina y deja tras de sí una estela de misterio mediática que nos da rienda suelta a divagar sobre sus gustos, estilo o sus pensamientos más íntimos (y compartidos vía Instagram). A Franco le pone vivir en ese armario a medida que se ha ido construyendo según su trayectoria cinematográfica, al margen de lo popular o lo mainstream, avanzaba. Ya queda poco de aquel joven que comenzaba a realizar sus pinitos en Los Ángeles y ganaba su primer (y esperamos no único) Globo de Oro al mejor actor de miniserie/telefilme, haciendo de James Dean para el director Mark Rydell. Ya ha demostrado sobradamente que lo suyo es vivir al filo de la incomprensión.

Un cambio de registro que comenzó en 2008 con su papel en la película Milk y a partir de la que empezó a tontear mediáticamente entre gustos sexuales de muy diversa procedencia. ¿Rumores, bulos, misterios sin resolver, simples anécdotas? Nada se confirma, nada se desmiente y mientras tanto James Franco sigue dirigiendo, escribiendo guiones y libros, pintando e incluso cantando de vez en cuando y a su aire. Una persona que hace de todo y que lo hace medianamente bien y cuyo interés sexual permanece precisamente en el anonimato, gracias a las cortinas de humo que tanta especulación levantan.

 

 

Un tipo que sin más rodeos no se amedrenta al proclamar que es gay en su arte y hetero/gay en su vida, si no fuera porque en temas de alcoba sus gustos los disfrutan cuerpos de mujer. Un lío absoluto en un tiempo en el que nos gusta tenerlo todo muy bien catalogado y donde el pansexualismo nos pone mirando a la Meca en busca de un significado al que nos podamos aferrar. Él, mientras tanto sigue interesándose por argumentos gays (como en el mediometraje Interior. Leather Bar, la cinta I am Michael o la serie The Deuce) a la hora de meterse en nuevos proyectos, trabajos que nos rompan y hagan cuestionar nuestros modelos de conducta y que nos sacudan hasta el punto de que nos tengamos que replantear si él es el extravagante o lo somos nosotros.

“¿A caso en los locos y frenéticos años 30, los marineros no se lo montaban con otros marineros que mientras sus conductas en sociedad fueran de auténtico caballero no se les tenía por gays…?”, se sorprende Franco. ¡Pues eso! Vean a Brad Davis en la película Querelle de Fassbinder y luego seguimos cuestionando si Franco es gay, hetero o un ángel caído del cielo.

 

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