jagger_1

James Jagger o cómo ser el hijo de MJ y no morir en el intento

Bru Romero

Que tus padres hayan sido dos de las caras más conocidas (y deseadas) de los ambientes más de moda desde los 70 tiene que imprimir mucho carácter (además de pesar algo). Y es que no todos pueden decir cuando se están preparando el primer café de la mañana que sus padres son Mick Jagger y Jerry Hall. ¿Te imaginas?

James Jagger sabe lo que es eso y es que su apellido lo dice todo. Un tipo de ojos intensos, labios gruesos y ese estilo natural y seductor que solo podía salir de un combinado explosivo como el que formaron la pareja Jagger-Hall y del que James lo ha heredado todo. Un usufructo artístico que no le pesa para debutar como líder de una banda punk en Vinyl, la nueva sensación televisiva de la HBO, producida por Martin Scorsese, Mick Jagger (prometemos que James fue elegido por casting) y Terence Winter.

Ser hijo de uno de los Rolling Stones y además protagonizar una serie musical haciendo de líder de una banda sería un regalo envenado para el común de los mortales, no así para este chico que sin querer ser tachado de ‘hijo de’ inició sus primeros pasos en la música con la banda punk rock Turbogeist. Un grupo con el que puso en marcha lo heredado y le situó como uno de los mejores candidatos a meterse en el papel de Kip Stevens, arrogante líder de The Nasty Bits en Vinyl, drama ambientado en los 70 más trasgresores y que tomando al ejecutivo musical Richie Finestra, como particular cicerone, nos muestra cómo transcurría la frenética escena musical entre drogas, sexo y mucho sintetizador.

Una ficción que engancha desde sus primeros minutos y en la que James consigue hacerse con la atención de un telespectador que mucho antes de ver un claro ejemplo de nepotismo, ve a un chico que precedido por la estela de sus padres, rompe cualquier barrera, se hace con esta serie (que ya Scorsese y Jagger Sr. quisieron fuera película hace 10 años) y pone en práctica lo aprendido en el Instituto Lee Strasberg. Pero hay algo que no miente y son sus caderas. Honra merece quien a los suyos se parece. Vinyl lo ha conseguido.

 

PUBLICIDAD



PUBLICIDAD