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Lykke Li y su nuevo proyecto experimental

CARMEN MELGAR / Foto: PABLO ARROYO

Sobrevivió a “I Follow Rivers”, su gran hit de 2011. Seis años después, y lejos de morir de éxito, la sueca ha revivido con nuevo proyecto experimental.

Con 25 años, Li Lykke Timotej Zachrisson, aka Lykke Li, ya había tocado el cielo. Su Ystad natal, localidad al sur de Suecia con menos de 30.000 habitantes, se le había quedado pequeña siendo todavía bebé. De cuna nómada y artística, madre fotógrafa y padre músico, pasó por Estocolmo, Lisboa, Marruecos y Nepal antes de dar el salto a Brooklyn con 19 años.

Talento precoz, a los 22 ya tenía su primer trabajo de estudio. Pero fue la fascinante y mágica “I Follow Rivers”, perteneciente a Wounded Rhymes, su segundo LP, que fue lanzado en 2011, la que la catapultó al olimpo de las diosas líricas. Esta fue la época en la que arrasó en bandas sonoras y pistas de baile de medio mundo –gracias al remix del hit a cargo del Dj y productor belga The Magician–, la de los late shows, los top five y la del triunfo comercial masivo.

Ella ya sabía lo que era saborear las mieles del éxito, vivir la modernidad de Echo Park en Los Ángeles (ciudad a la que se mudó en busca de la bohemia de Neil Young o Joni Mitchell), tocar en Coachella y ser imagen de un gigante generacional como Levi’s. Pero todavía le quedaba por llegar una colaboración con David Lynch (puso la voz a “I’m waiting here”, de The Big Dream, segundo álbum del polifacético director), una cápsula como diseñadora para la también sueca &Other Stories y hasta firmar con una agencia de modelos a nivel mundial, VIVA Model Management.

Hoy, con 31 años, superada la prueba de fuego del tercer álbum en el mercado y convertida en madre de familia –su hijo Dion nació en febrero de 2016–, la sirena Li sigue surcando ríos, pero continúa a flote desde la tranquilidad del que se sabe con talento gracias a nuevos proyectos. Poco después del nacimiento de su primogénito dio de nuevo a luz. Esta vez su vástago se llamó LIV, un combo musical formado por integrantes del colectivo sueco-norteamericano Ingrid. Formado por 13 músicos y artistas, la cantante y compositora es uno de sus miembros fundadores y en él comparte inquietudes con Björn Yttling, de Peter Bjorn y John, uno de sus más fieles colaboradores, productor de todos sus trabajos en solitario.

Y mientras los miles de seguidores de la sueca –cuenta con más de 260.000 en Instagram, red social en la que es muy activa– esperan nuevo trabajo (el último data de 2014), con su nueva banda ha lanzado tres singles (el último, Heaven, en junio de este año), y ha tocado en contadas ocasiones. Un aperitivo arty que alimenta en pequeñas dosis el hambre de sus fans.

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