entrevista

Troye Sivan: cantante y youtuber

Lola Fernández

Para triunfar en YouTube y más allá hace falta algo más que talento, belleza y carisma. Él lo tiene todo, papi. Y, a pesar de ello, no podemos hacer más que adorarle.

Su persona respira zeitgeist por todos los poros. De hecho, una se siente sorprendentemente esperanzada al pensar que el futuro queda en manos de gente como Troye Sivan. En un mundo incierto, su generación brilla para ofrecerse esperanza a sí misma, pero Sivan, directamente, resplandece. Como el reverso luminoso del finalmente superdark Justin Bieber. Australiano de Perth nacido en Sudáfrica, apenas 22 años, youtuber prodigioso, músico talentoso, actor precoz, bello de una forma sutilmente femenina y asombroso activista LGTB, podría pasar por un joven Neil Tennant o un muy politizado Morten Harket (¿alguien se acuerda de A-ha?), pero reloaded. Muy, muy reloaded. En octubre de 2014, la revista Time lo nombró uno de los “25 adolescentes más influyentes del año”.

“La falta de referentes gays ha sido algo que realmente ha moldeado mi carrera artística”, ha confesado en una reciente entrevista en la revista Paper. “Todavía me acuerdo de lo mucho que aluciné cuando vi el primer beso entre chicos en televisión. Hubo un momento en que Ricky Martin y George Michael salieron del armario, pero para entonces ya no podía proyectarme en ellos. Eran mucho más mayores que yo y vivían en otro mundo. Espero que mi ejemplo sí sirva a otros chicos de mi edad para que entiendan que no hay nada malo en ser diferente”. Ahí lo deja.

Lo cierto es que no puede entenderse el estrellato de Sivan sin recalcar que, como tantos otros chicos de su generación, es un youtuber at heart, sin problemas para exponer su propia vida para que otros se sientan cómodos con la suya. Su canal ya llevaba dos años funcionando (¡subió su primer vídeo a los 13!) cuando comenzó su irresistible ascenso al olimpo de los wondermillennial como niño actor: debutó como infantil Wolverine en X-Men Origins: Wolverine (2009) y continuó su romance cinematográfico con la trilogía Spud (2009-20132014). No lo petó, sin embargo, por su química interpretativa. Su audiencia social tocó techo en 2013, cuando subió un vídeo a su canal en el que salía del armario. Justo cumplía 18 años.

“Tuve un apoyo abrumador y mucho amor. Soy tan afortunado y estoy tan agradecido. He sido el chico más afortunado y privilegiado del mundo. No he tenido ni una sola mala respuesta a mi outing y ha sido una bendición absoluta en mi vida. Solo puedo esperar que todos sean tan afortunados como yo”, le decía a Paper. Hoy Troye tiene más de cuatro millones y medio de suscriptores fi eles, adictos, hambrientos. Pero, además, ha construido una interesante carrera musical alrededor de sus experiencias y de su activismo. Decir simplemente que hacer pop se queda un poco corto. Taylor Swift recibió sus primeras canciones, las del EP Wild, con un comentario social a gritos: “ASOMBROSO E IMPRESIONANTE. SÍ, LAS MAYÚSCULAS SON NECESARIAS”. Adele reconoció que sus primeras actuaciones en directo, a pesar de estar grabadas en vídeos de muy poca calidad, le ponían “la piel de gallina”. Hasta Sam Smith, experto en tocar las teclas de la emoción del soul, confesó que las canciones de este australiano “transmiten cosas a mi cuerpo”. Smith tuiteó unas líneas de una letra de Sivan: “Kiss me in the mouth and set me free, but please don’t bite” (“Bésame en la boca y libérame, pero por favor no me muerdas”).

Un sueño hecho realidad

En diciembre de 2015, salió su primer disco, Blue Neighbourhood, un manifiesto autobiográfico a ritmo de un electropop con tintes soul inmaculado, producido con sutiles toques de vanguardia electrónica, pero fundamentalmente construido como escenario para la emoción. Algunas críticas han señalado precisamente esta carga emocional, un poco al estilo drama queen de Adele, como un poco “pesadita”, pero si no puedes dramatizar a los 20, ¿cuándo puedes? En sus canciones hay alegría y cierta ingenuidad juvenil, pero también una producción contemporánea que avanza su ambición, carisma y talento. Tanto tiene y tanto bueno, que el crítico de The Guardian terminó su favorable evaluación de Blue Neighbourhood con la frase “People are going to hate him” (“La gente le va a odiar”). Error: es imposible detestar a una persona que reconoce como icono total a Amy Winehouse, como hit favorito el 212 de Azealia Banks y como guilty pleasure a The Black Eyed Peas. Qué grande.

Troye Sivan admira, por descontado, el trabajo audiovisual de Beyoncé y lo cierto es que él también se curra, a su manera, los vídeos. El de una de sus canciones, The Boyfriend Tag, le valió un Teen Choice Award en la categoría de Mejor Colaboración Web. Lo realizó junto a su novio, el youtuber Tyler Oakley, con el que forma la pareja más encantadoramente romántica del universo YouTube. El de Heaven repasa los highlights de la historia política del colectivo LGTB, con imágenes vintage de parejas homosexuales o grabaciones de las primeras manifestaciones del Orgullo. Puede que sea joven, pero conectarse a la línea genealógica que le une a las luchas políticas del pasado es algo que aún no saben hacer muchos que podrían ser su padre.

PUBLICIDAD



PUBLICIDAD