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La Prohibida: “No hay nada más reivindicativo que una travesti, una lesbiana con el pelo corto o un gay con purpurina”

FRAN PATIÑO

Luis estudió idiomas durante diez años, pero decidió dar el salto al mundo del espectáculo convertido en La Prohibida. Desde entonces lo suyo es un no parar y desde hace tiempo es todo un icono gay. Ya cuenta con tres discos y con el último de ellos, 100k años de luz, está triunfando dentro y fuera de España a través de sus shows. Pero La Prohibida no solo es espectáculo, peluca y tacones; también es reivindicación sin pelos en la lengua, algo que queda bien claro en nuestra entrevista con ella.

Vas a actuar en el WorldPride 2017 de Madrid, ¿Te sientes orgullosa de formar parte de algo tan grande y de representar a tanta gente?

Para mí formar parte del WorldPride tiene tanta importancia como formar parte de Las Fallas de Valencia, donde he actuado alguna vez en alguna plaza o en la Semana Grande de Bilbao. Al fin y al cabo son fiestas de la ciudad y para la ciudad. Al final acabas siendo una cara visible y un poco representante también. Es algo que le enorgullece a cualquiera. Los representantes al fin y al cabo son los ciudadanos. Somos todos quienes hacemos la fiesta, no solo los que estamos encima de un escenario. No olvidemos que el Pride de Madrid es una fiesta que ha crecido mucho. Empezó desde la ciudad, desde el pueblo y fue una cosa muy reivindicativa al mismo tiempo que romántica. En el fondo lo que queremos es igualdad para amar y para ser respetados. Tiene como mucha simbología esta fiesta, como cualquier Orgullo. Hace una semana estuve en el Pride de Tijuana, en México, donde fui coronada reina. Todavía no me lo creo. Al final, cuando quieren que formes parte de algo y te ven como imagen de algo, eso te llena de orgullo.

¿Qué le dirías a los que piensan que las travestis perjudican la imagen del colectivo LGTB?

Les diría que estudiaran un poquito de historia del colectivo LGTB. Estaría bien que miraran atrás y que recordaran que en los años 60 las campañas de normalización de los colectivos de entonces, en un principio estuvieron enfocadas a la heteronormatividad y a no llamar la atención y que esas campañas no funcionaban. Cuando la cosa empezó a cambiar fue cuando una travesti de un bar de travestis que se llamaba Stonewall le dio un taconazo a un policía. Ahí empezó todo. Ahí es cuando la gente empezó a protestar. En cualquier movimiento histórico, cuando han cambiado las cosas ha sido cuando la gente se ha posicionado de una forma firme y directa. No hay nada más reivindicativo que una travesti. No hay nada más reivindicativo que una lesbiana con el pelo corto conduciendo un camión. Y no hay nada más reivindicativo que un hombre con un arnés, con un tanga y con purpurina. No hay nada más extremo ni nada que pueda marcar más el terreno que algo así.

¿Molesta que haya gays y lesbianas que digan que los travestis no les representan?

Lo que más me molesta es que ahora, después de más de 20 años de plumas, tangas y tacones, ahora que se han conseguido los derechos que se han conseguido de esta manera, con esta visibilidad, ahora es cuando ellos se aprovechan de los derechos y dicen que no, que esto daña la imagen. A mí me parece que con tantos años de Orgullos y tantos años de manifestaciones de este tipo, creo que tan mal no nos ha ido. Eso es algo que le recordaría a todas estas personas. También me gustaría recordarles que una travesti no representa a todo el colectivo, igual que un partido político no representa a todo el mundo o un señor con corbata de la mano con su marido no representa a ningún colectivo en general. Ninguno es mejor ni peor. Al fin y al cabo, por muy diferentes que seamos, estamos todos luchando en la misma dirección. Estamos todos yendo hacia el mismo lugar, que es el lugar del respeto.

¿Son los travestis una parte muy importante de cara a dar visibilidad al colectivo LGTB?

El travesti al final es un artista y es un trabajador como cualquier otro. Yo creo que el travesti no es ninguna pieza fundamental. Es más lo que hagas en la vida, cómo te pronuncies y cómo te posiciones delante de las cosas. Aquí los travestis no nos diferenciamos en nada respecto a cualquier otro tipo de persona. Sí que es verdad que siendo travesti llevas un cartel en la cabeza con luces que pone “soy un pedazo de maricón” y eso se ve además desde lejos. Osea que eso, evidentemente, tiene una parte de valentía mucho mayor que la de otras personas que no se atreven o que intentan pasar desapercibidos o que se consideran más normales que tú. Pero realmente yo no creo que los travestis seamos parte fundamental. Somos parte de un colectivo y todos ponemos nuestro granito de arena.

¿Ha ayudado el programa de RuPaul a visibilizar el travestismo y acercarlo al gran público?

El programa de RuPaul es un programa muy bueno, ya no por que salgan drags, sino porque es un programa muy bien hecho, muy bien presentado y muy bien producido. Es un gran programa. Yo creo que todo ayuda. A RuPaul le considero la absoluta reina madre por lo que ha hecho, por dignificar el trabajo que hacemos, el travestismo y lo que tiene que ver con ello. Ha conseguido este programa que tiene una gran repercusión y que al final ayuda a que se sepa todo lo que hay detrás y a que la gente lo entienda, porque no hay nada peor que no preguntar, no hay nada peor que no entender y gracias a este programa yo supongo que la gente nos entiende y nos comprende mucho más.

Fuente: Facebook

Fuente: Facebook La Prohibida

¿Crees que La Prohibida tendría mayor presencia en radio y en televisión si no fuese travesti?

Yo creo que no tengo más presencia en medios porque no tengo una discográfica detrás, ni tengo representante. Esto tiene el lado negativo de que al final no tiene tanta repercusión, pero luego tiene el lado positivo que al final todo te lo guisas y te lo comes tú y eres la dueña de todo. De todas formas me ha tocado la gran suerte de vivir en una época en la cual no hay excusas para divulgar tu trabajo. Ahora cualquiera puede llegar a cualquier parte del mundo y conseguir contratos, descargas y reconocimiento, aún estando lejos y sin tener una discográfica detrás. Creo que gracias a internet al final estamos disfrutando de una gran justicia artística porque no tenemos intermediarios ni los necesitamos.

¿Estás contenta con los resultados de tu último disco?

Estoy muy satisfecha con mi último trabajo. Llevaba cuatro años sin grabar y lo hice un poco por placer porque ya había pasado un tiempo prudencial y necesitaba sacar un disco ya, pero no lo hice por necesidad, lo hice por placer. Estoy muy satisfecha porque la gente está satisfecha. A mí me gusta mucho, pero lo bueno de todo esto es que a la gente también le ha gustado. Me están llamando mucho, la gente conoce las canciones… Sí, estoy muy satisfecha.

¿Sientes que triunfas más fuera de España que dentro?

Puede que sí. Digamos que en México causo más interés. Será que aquí soy más de la casa, que aquí la gente me tiene más asumida o que en Madrid la persona que ve anunciado un concierto mío no va porque me ha visto la semana pasada o sabe que me va a ver dentro de dos semanas en algún sitio. En España soy más de la casa y es más fácil verme puesto que vivo aquí. Sin embargo, hace poco estuve en Buenos Aires, di dos conciertos y no sé cuándo voy a volver, que espero que sea pronto, pero eso hace que mi presencia en Latinoamérica al ser menos frecuente sea menos interesante y parezca que cause más interés. No lo sé, no me interesa mucho… Me interesa más el momento del show y que la gente se quede satisfecha, no me preocupo mucho por cuestionar si tengo más éxito aquí o allí.

¿Cómo llegaste a ser La Prohibida?

Fue poco a poco, yo no pensaba dedicarme a esto, nunca lo hubiese imaginado, lo que pasa es que las vocaciones son las que mandan y si eres mínimamente fiel a ellas, acabas haciendo lo que te gusta y haciendo caso a tus deseos y a lo que realmente te hace feliz. Yo empecé estudiando idiomas durante diez años y mira dónde he terminado. Acabé en el espectáculo de forma gradual. Poco a poco fui interesándome y cada vez profundizaba un poco más en actividades relacionadas con la escena. De repente un día me vestí de mujer e hice un espectáculo, me gustó y seguí adelante. Yo he ido probando con cautela y viendo cómo me podía desenvolver y al final he acabado haciendo lo que hago ahora.

¿Sientes que en cierta forma representas al colectivo LGTB a través de tu actividad?

A ver, yo no soy ningún representante, yo me represento solamente a mí misma. Sí que es verdad que si hago algo bien pues supongo que va a favor del colectivo LGTB y si hago algo mal pues va en contra, pero eso como cualquier otra persona. Teniendo en cuenta que no represento a nadie, intento hacer las cosas lo mejor posible. No sé si lo hago bien o lo hago mal, yo soy un ser humano como cualquiera y tengo muchísimos defectos, pero intento hacer las cosas lo mejor posible.

¿En los pueblos pequeños se sorprenden mucho cuando te ven llegar con tu peluca y tus tacones a hacer tu show?

No, no te creas, en los pueblos ya no es como antes. Ahora todo el mundo tiene internet en su casa y televisión y no es como en los años 50. Es más, te diría que en los pueblos tienen hasta más tiempo para procesar la información y que están más adelantados que en muchas ciudades. Por suerte a los travestis y a las drags nos asocian a diversión y a fiesta y en general la respuesta suele ser positiva, divertida, te suelen hacer comentarios relacionados con la fiesta, o te dicen cosas bonitas. Saben que eres un artista que vas a actuar y les vas a ofrecer algo relacionado con la diversión y el entretenimiento.

¿Cuánto tardas en arreglarte para convertirte en La Prohibida?

Lo que tiene que ver con la producción del personaje lleva su tiempo. Ya no es solo maquillaje y peinarse, también es elegir los colores y los tonos para conseguir un aspecto sofisticado y bonito. Necesitas también peinar una peluca y eso suele llevar de las dos a las tres horas. Lo hacemos todas una vez a la semana o cada diez días. En maquillarme tardo alrededor de media hora porque tengo mucha práctica, pero cuando tienes que elegir un color tienes que hacer pruebas de maquillaje y estas pueden llevar mucho tiempo. Pero bueno, el travestismo es esto. Cuando nos veis en escena veis solamente el resultado final, pero detrás puede haber muchas horas de trabajo.

¿Os lleváis bien entre las travestis o suele haber tensiones?

Esto depende de cada caso. Hay personas que se llevan mal con todo el mundo. Yo tengo la suerte de poder llevarme bien con casi todas mis compañeras, pero sí que es verdad que con alguna pues directamente no es que me lleve mal, es que no me llevo. Pero esto pasa en la vida en general.  He recibido muchísimo apoyo por parte de ellas desde el principio.

¿Qué proyectos de futuro tienes en mente?

No lo sé, me gustaría llevar una vida tranquila. Creo que ya tengo bastante ajetreo con mi vida diaria, viajo demasiado y a veces no tengo tiempo para ocuparme de mí misma. Por eso a veces sueño con tener una vida tranquila y tener un bar o un hotel en el campo o algo así. Yo soy bastante hippy y me gusta la naturaleza y la vida tranquila, aunque no lo parezca. Disfruto mucho de los momentos con amigos cercanos, en la intimidad, yendo en bicicleta o cenando en una casa ocho personas y viendo películas. Soy una persona bastante tranquila y hogareña. Antes me gustaba mucho más la fiesta, pero ahora me apetece algo diferente. Hace 20 años me preguntaron lo mismo y hace 20 años respondí que lo que me gustaría es tener un hotel rural en Caños de Meca, osea que en el fondo no he cambiado tanto.

¿Qué prohibiría La Prohibida?

Yo prohibiría los sociópatas. Son muy pesados, te quitan mucha energía, no te los ver venir y son muy cansinos.

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