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La fiesta terminó para Justin O’Shea (en Brioni)

Bru Romero

“La estrategia de revitalización que Brioni empezó a principios de este año va a continuar implementándose en un plan a largo plazo, con el objetivo de situar a nuestra marca como líder en el sector de moda masculina de lujo”. De esta manera tranquilizaba la firma italiana (creada en 1945 por Nazareno Fonticoli), la partida de su director creativo Justin O’Shea, el diseñador más malote y tatuado del panorama moda actual (con la venia de Marc Jacobs)

Tan solo 6 meses ha necesitado el gamberro (en apariencia) O´Shea para dar por finalizada su relación con la casa Brioni. La que para muchos siempre ha sido una de las firmas más clásicas y sobrias del sector lujo, se desmarcaba absolutamente de su lineal recorrido para dar un giro absoluto a ritmo de rock ‘n’ roll. Un cambio que interesó a muchos y horrorizó a otros tantos pero que en cierta manera, les volvía a situar en el mapa del resto de marcas que ya se repartían el pastel.

No olvidemos que el extravagante diseñador dejó su trabajo como director global de MyTheresa, web mundial de venta de prendas y accesorios de lujo, en Munich para revitalizar Brioni. Una aventura que parece haber sido suficiente para la barba más conocida en backstage y del que desconocemos su próxima hoja de ruta.

No sabemos si en Brioni seguirán escuchando a Metallica pero en los mentideros ya empieza a escucharse el nombre de Alber Elbaz

 

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La sombra de Alber Elbaz es alargada…

Bru Romero

Hace algo más de mes y medio que el diseñador marroquí fue destituido de su cargo al frente de la casa francesa Lanvin y desde entonces la empresa está en absoluto pie de guerra. Nunca antes Michèle Huiban, directora ejecutiva de la compañía, hubiera pensado que sus trabajadores se pondrían en su contra y de una manera tan drástica.

Retirado de su cargo, tras 14 años como diseñador de una de las maison con más solera en territorio moda, única y exclusivamente por la caída en ventas (de 11,9 millones de euros a 2,9 millones en dos años) que la compañía estaba sufriendo en los últimos ejercicios no fue excusa de peso para que el consejo de trabajadores de la empresa se quedara de brazos cruzados. Mail y mensajería internos comenzaron a utilizarse sin permiso para tratar el despido, según ellos, improcedente de Elbaz.

Un diálogo entre la dirección y el comité empresarial que parece no llegar a ningún entendimiento y que no han hecho otra cosa que echar más leña al fuego, conmocionando al diseñador y provocando que éste quiera explicar en una entrevista lo ocurrido y solicitar una demanda para evitar que su nombre se siga enturbiando.

Imaginamos que el dueño de la firma, Shaw-Lan Wang, está al tanto de ello pese a estar alejado de cualquier turbulencia, pero lo que sí está muy claro es que los 330 empleados seguirán luchando para que vuelva el diseñador a casa mientras que el desenlace no parece llegar a su fin y el trono Lanvin seguirá desocupado por mucho tiempo. ¿Y el de Dior?

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¡Confirmado! Baja también en Lanvin

Bru Romero

Cuando aún seguimos un tanto impresionados con la rápida salida de Raf Simons de Dior, un nuevo giro fashionista enmudece, de nuevo, al sector: Alber Elbaz también abandona Lanvin. Una noticia que nos descoloca y que demuestra que ningún cargo es vitalicio en esto de las grandes firmas. La diferencia con la salida de su compañero belga es que Elbaz no se ha ido sino que le han invitado a saltar del barco pese a que no se hayan dado motivos.

Una relación de 14 años al frente de la dirección creativa de una de las firmas que mejor se supo reinventar, pese a unos años de precariedad extrema y una noticia que no se han tomado muy bien el resto de trabajadores que trabajaban con él en la maison.

No sabemos lo que pasará ahora, lo que si estamos seguros es que Elbaz no se encargará de recoger el testigo de Simons en Dior puesto que últimamente se quejó del nivel de rapidez que se le exigía al tener que presentar 6 colecciones al año. Solo nos quedará esperar y ver como se hilvana la historia.