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¿Hemos recuperado las ganas de comprar en Navidad?

Bru Romero

Las campañas de Navidad han comenzado, los villancicos suenan en cualquier hilo musical que se precie, el turrón y el champán se hacen su hueco en el mercado y en el centro de la ciudad no cabe ni una hoja de muérdago más. El Sorteo de Navidad está a punto de colapsar a Doña Manolita y al llegar y con él un sinfín de colas en las tiendas por adquirir tecnología, moda o cualquier tipo de regalo que creamos pueda superar al del año anterior. La recuperación económica se siente en la calle y nosotros no queremos pasar por el alto el dato.

Cuando según encuestas nos encontramos en una situación económica estable y con indicios palpables de crecimiento, observamos cómo frente a gastos contenidos en anteriores ejercicios se nota un cierto relajo en invertir en nuestras próximas compras navideñas y una mayor disposición a dejar de lado, aunque sea por unas semanas, nuestras rutinas más espartanas.

Un consumo que aumenta en casi un 20%, gracias a los descuentos que tanto tiendas virtuales como a pie de calle han ido planteando a lo largo de las últimas semanas, provocando que el inicio de las compras haya situado sus primeros en positivo. Un gasto medio que sube en 40 euros, respecto al año pasado y que en portales virtuales se cifra en un aumento del 50% al 67% en ventas.

El comprador español ya no compra sin orden ni concierto, la situación desastrosa de años anteriores le ha hecho aprender, atendiendo a una racionalidad nunca antes vista. Nueve de cada diez españoles compara precios antes de consumir y rastrea de entre las múltiples rebajas en el mercado. Una sensibilidad frente al precio a pagar que sitúa la media en un 90% frente al 80% del resto de Europa, pero que en Navidades libera sus ansias reprimidas de gastar, compra según la rebaja, con la tarjeta de crédito y al final, se acaba dando un homenaje, sobre en todo en productos tecnológicos. Y es que el estar a la última en material techie aún sigue dirigiendo el 75% de las compras. Y que el ritmo no pare.