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Y finalmente Georgia se opuso a una ley homófoba

Bru Romero

Los superhéroes parecen haberse marcado un nuevo tanto en su lucha contra el terror social. Una nueva muesca en sus cinturones que aplaudimos junto a ellos y que en esta ocasión es una victoria de todos ya que en mayor o menor medida afecta a la lucha por los derechos de cada uno y a sus libertades.

Todo comenzó cuando a la mesa del gobernador de Georgia, Nathan Deal, llegó un proyecto de ley que al nombre de Free Exercise Protection Act pretendía legalizar la discriminación homosexual para proteger a las organizaciones religiosas frente a las consecuencias legales de su cruzada contra las almas descarriadas. Un proyecto aprobado por el Senado y que esperaba la luz verde final.

La noticia que viralizó con la misma rapidez que las entradas para ir a ver a los Rolling Stones a Cuba volaron, comenzó a calentar los ánimos de una larga lista de personalidades (Julianne Moore, Lee Daniels, Gus Van Sant, Ryan Murphy o Anne Hathaway) que se oponían a semejante salvajada, así como empresas como PayPal, Google, Coca Cola o Intel que amenazaron con boicotear a Georgia. Un boicot al que en última instancia se sumaron Disney y Marvel Studios para completar el convoy de detractores del irracional propósito.

Un jaque mate en el que los superhéroes se encargaron de ofrecer el último gancho de izquierda al ser el estado americano, el lugar donde más películas de este género se ruedan gracias a los incentivos fiscales, teniendo a Ant-Man, Guardianes de la Galaxia 2 o Capitán América: Civil War (de entre las 248 películas y series grabadas en la zona) como claro ejemplo y que a la amenaza de retirar futuras inversiones en la zona, descubrieron que no hay más fuerza que la del dinero y que las ideologías, por muy escabrosas que sean, son eso ideologías que se las lleva el viento al trajín de la capa de nuestro superhéroe favorito. ¡Bien hecho!