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La plancha no tiene por qué ser un auténtico suplicio

Rafa Rosco

Acabamos con la eterna guerra: plancha vs. camisas. Sabemos que esta ardua tarea no te gusta. Tranquilo, a nosotros tampoco. Somos conscientes que ya lo has intentado todo: hacerlo sentado, hacerlo de pie, viendo todas las temporadas de American Horror Story, con la discografía de S Club7… y no, por mucho que escuches aquello de “yo me pongo y me relaja”, a ti te sigue pareciendo un castigo chino que no se merece ni Geno en ninguna edición de Operación Triunfo.

Que no cunda el pánico. Lo primero es asumir la realidad: nos gusta llevar una camisa bien planchada e ir como Daniel Craig en James Bond y odiamos planchar. Dejemos las auto mentiras y, aunque en verano siempre llevemos un look más informal y decidamos no planchar el lino y a lo loco, preferimos un lino con una textura lisa y cuidada al momento acartonado que nos ofrece la época estival mientras caminas por la playa con tu camisa recién lavada.

Pasados estos momentos de intensa carga dramática, procedamos a hablar sin tapujos del tema: el planchado. Coge aire, ponte el nuevo disco de Junior Boys (‘Big black coat’), abre tu tabla, carga tu plancha con agua y… ENCIÉNDELA.

Antes de nada, reconocemos que somos unos slacker –sí, asumimos nuestra vaguería respecto al planchado en inglés porque nos hace sentir mejor- y hemos seguido los pasos que ofrecemos a continuación con centro de planchado PerfectCare Elite de Phillips. ¿Por qué? Fácil. Pesa nada y trabaja con una perfecta combinación temperatura-vapor que se adapta a las prendas, y así evitamos cualquier tipo de desastre al cambiar de la camisa de algodón a la de lino.

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Ahora sí, estamos preparados para contar cómo enfrentarse a una plancha y a una camisa arrugada:

  • Comenzaremos por los hombros. Agarra firmemente camisa, sin miedo, y colócala bocabajo en el borde delantero de la tabla. Comienza a pasar la plancha por ambos lados de los hombros. ¿Ves? No es tan difícil.
  • A continuación, vamos con una parte fundamental: la pechera y la espalda. Estira la camisa y plancha primero la parte frontal. Prepara la parte derecha dejando la parte contraria colgando y marca las costuras entre los botones. Da la vuelta y repite la operación en la parte de los ojales. Sigue con la espalda y recuerda, que en este segundo paso, todo vapor es bueno. No escatimes y aprieta el gatillo. Ya sabes, “cuando llega el calor, los chicos se enamoran”.
  • Ya estamos acabando. Sé un hombre elegante y no hagas como esos últimos pasos de muebles de Ikea que creemos prescindibles. En el mundo de la plancha, eso no existe. Desabrocha los botones del cuello, (en el caso de que tu camisa los tenga) voltea el cuello y pasa el hierro por él varias veces hasta que quede tieso. Vuelve a doblarlo y comprueba el resultado.
  • Enhorabuena, valiente. Llegamos al punto final, las mangas y los puños. De nuevo, estira la manga y mientras la agarras, comienza a pasar la plancha. Por último, desabrocha los botones de los puños y pasa  por el interior.

Et voilà! Camisa lista, look completo y la PerfectCare Elite apagada. Sí, creemos que en este “tutorial” es necesario apuntar que apagar la plancha es casi tan fundamental como encenderla. Y así pasamos nuestros días el equipo de L’Officiel Homme España: muchas prendas, mil producciones y el centro de planchado PerfectCare Elite de Phillips como única elección de plancha, si no queréis sufrir más con esta tarea.