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¿Por qué Mitchell Slaggert es el modelo del momento?

Bru Romero

“Salía de clase cuando ese tipo se me acercó, me tocó el hombro y me preguntó si quería ser modelo. Según dicen, era el mismo que se encargó de descubrir a Jennifer Lawrence. Yo no me lo creía, era demasiado bueno para ser verdad. Así lo fue, pero he tenido suerte”. Con estas palabras explica Mitchell Slaggert su desembarco en el mundo de la moda cuando aún cursaba sus estudios de ingeniería mecánica en la Universidad  de Carolina del Norte. Una llegada desafiante que comenzó cuando desfiló para Calvin Klein, la temporada pasada, con el que ahora vuelve a trabajar para su campaña de ropa íntima, posando para David Sims.

Un tipo de esos que no quieren pasar desapercibidos, siendo un modelo más de la cantera de nuevas caras que abarrotan las salas de espera de las agencias más reconocidas del sector. Un chico de 20 primaveras salido de un pequeño pueblo de Georgia (Fayetteville, para más datosDonde seguramente la señora Fletcher hubiera perdido la cabeza por sacar a la luz esos crímenes rurales que tanto le ponían las pilas) cuyo mayor deseo era alistarse en la marina. Un sueño que tuvo que abandonar rápidamente al sufrir un accidente con 7 años que le dejó con un solo riñón. Un yankee de la América más profunda, de esos que todo el mundo quiere tener como vecino de la puerta de enfrente, tienen las ideas claras y no quieren renunciar a comerse el pedazo de tarta que les toca.

Slaggert no sabe lo que esto durará, prefiere que sea mucho tiempo pero mientras tanto sabe que el mundo de la exposición pública le gusta y cuando aún es aplaudido por sus desfiles, ya pone su bala en la siguiente diana: convertirse en actor. Y es que cuando aún sigue siendo el chico del momento y la agencia DNA Models le presenta como fichaje estrella , el cine llama a su puerta en forma de papel en la nueva película de Daniel Peddle, el tipo que le descubrió. Un inicio que pinta bonito en la carrera de este chico Calvin Klein (el equivalente a ‘chica Almodóvar’ de nuestro país) que no ha hecho más que comenzar y que no deberíamos dejar de seguir la pista.

A la pregunta de si todo este frenetismo le puede subir a la cabeza, él lo tiene muy claro: “Mis raíces y mi gente han hecho posible que no vea necesario tenerme que lucir por todos los rincones mientras monto al caballo más salvaje de la ciudad”. ¡Viva Georgia!

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