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Vuelta a lo masculino

Marta Romero

Con una amplia trayectoria en el sector del lujo, desde Bvlgari a Gucci, Perry Oosting, nuevo CEO de Robert Clergerie, quiere revitalizar la marca francesa con la primera colección diseñada para hombre.

PERRY Oosting ya conocía Robert Clergerie, la marca. Y, precisamente por eso, por ser una marca –esas que crean y cuentan una historia–, quiso embarcarse en el proyecto de modernizarla y volverle a dar ese éxito que tenía en los años 80 y 90. Una aventura en la que se embarcó el pasado mes de abril y que culmina con la presentación de su primera colección masculina. Ellos fueron los que introdujeron los mocasines en blanco y negro en el armario de la mujer y popularizaron el uso de la rafia en sus diseños. Ahora queremos saber qué le espera al hombre que calce unos clergeries.

¿Qué le atrajo de Robert Clergerie para dar el ‘sí, quiero’?

Lo primero es que es, sin duda, una marca con una gran historia, con un trabajo siempre innovador. Y lo segundo, porque era una bella durmiente a la que había que devolverle ese éxito que tenía en los años 80 y 90. Era una oportunidad enorme.

¿Cuál fue su primer paso cuando se unió a la marca?

Cuando empiezas en un sitio, lo más importante es entender el negocio en sí, la gente que trabaja en él, analizar los resultados, el producto y las colecciones. Tenía que ver qué funcionaba y qué no, encontrar dónde podían estar esas oportunidades para cambiar y qué cosas debían mantenerse como siempre. Y, después, aclarar qué propone Robert Clergerie, qué es lo que tiene que decir la marca.

¿Cuál es vuestro ADN?

Atrevido, poco convencional, puro y con un toque de feminidad. Parece que son muchas palabras juntas en una sola frase, pero en realidad es muy sencillo. Si miras al pasado, Robert Clergerie no siguió el mismo camino que las demás marcas. No digo que fuese bueno o malo, simplemente siguió el suyo propio; tomó lo mascu- lino y se lo dio a lo femenino. Diseñó para una mujer que de nía su propia elegancia; algo que, en aquel momento, era totalmente revolucionario.

¿Por qué ahora la colección de hombre?

Es una forma de relanzar la marca; algo que teníamos que hacer, pues en la fábrica en la que comenzamos en 1895 producían zapatos masculinos. Además, si te fijas en el concepto que hemos trabajado siempre –la libertad de movimiento–, teníamos que mostrar cómo el hombre no es diferente de la mujer: los dos están ya muy cerca.

¿En qué se ha inspirado para crearla?

Se ha diseñado sobre las mismas claves que para la mujer. Es una colección para hombres que se visten con estilo. No son unos fashion victims, sino mentes jóvenes sin una edad concreta. Nos hemos centrado en un diseño urbano y casual, pero sin perder de vista nuestra tradición.

Artículo publicado en papel en el número 10.

Foto: Elisa Lorenzi

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