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Carrie Fisher, una guionista de lo más camp

Bru Romero (@gorgeousbru)

Aceptamos que tras una muerte de tal calibre, tu tablón de Facebook o timeline de Instagram o Twitter se haya congestionado con estados de enorme tristeza y desasogiego. Una pérdida en Hollywood siempre es una gran pérdida y si a eso le unes que es la de la princesa Leia pues el tinte de nuestras ropas de duelo se convierte en mucho más oscuro (si existe esa posibilidad). Pero si hay que tener una cosa en cuenta es que aunque perdemos un gran icono, no hemos perdido una gran actriz pero sí una interesante guionista de lo más camp.

La carrera de Carrie Fisher siempre estuvo ensombrecida por la de sus padres. Ser hija del cantante Eddie Fisher y de la actriz Debbie Reynolds no le tiene que ser fácil a nadie. Aun así, ella lo intentó con todas sus fuerzas (podemos decir que la fuerza sí estaba con ella en sus inicios).

Comenzó en el cine de la mano de su madre en papeles menores hasta que le llegó la comedia Shampoo junto a Warren Beatty. Dos años después, George Lucas llamaría a su puerta para ofrecerle el papel de princesa Leia Organa. Quizá fuera un regalo envenenado y es que su papel la hizo tan popular que los trabajos que tendría que aceptar en los años posteriores no pasaban del rol secundario. Tampoco es que fuera buena actriz (y las películas de ínfima calidad en las que solía acabar no ayudaban). Si además a esto se le unía que tenía problemas con las drogas, era bipolar y estaba enganchada a los antidepresivos, el contratarla era una auténtica aventura.

En lo que sí destacó mucho más que en la interpretación, fue en su faceta como guionista. En la década de los 90, el director Mike Nichols le propuso adaptar al cine el libro que había escrito basándose en la relación con su madre (Postales desde el filo). Shirley Maclaine y Meryl Streep interpretarían a madre e hija. Posteriormente sería su guion These Old Broads, llevado a la televisión, el que volvería a situarla en el candelero de la corriente más disfrutona hollywoodiense con un reparto estelar compuesto por Joan Collins, Elizabeth Taylor, Shirley Maclaine y su madre Debbie. Una cinta menor pero que ha quedado como verdadero joya para amantes del cine camp. Esto fue en 2001.

Desde entonces, su biografía Wishful Drinking y su participación en una lista de series de televisión en capítulos intermitentes, la mantuvieron en velocidad crucero, cosa que evitó que cayera en el más triste de los olvidos. Su última aparición estelar (nunca mejor dicho) fue en El Despertar de la Fuerza, en lo que sería el séptimo episodio de Star Wars.

Una triste pérdida, no cabe duda, pero nos hubiera gustado que hubiera seguido sacando provecho de sus dotes como escritora desde el lado oscuro que conformaban las conocidas como ‘hijas de’ de Hollywood. Rendición absoluta a su vena más camp.

Aquí, sus dos guiones llevados a la gran y pequeña pantalla…

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