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Comer fuera de casa sin engordar… es posible

FRAN PATIÑO

Quedadas con amigos, cenas de fines de semana, comidas improvisadas para ponerse al día… Son muchos los motivos que nos llevan a comer fuera de casa en muchas ocasiones. Y claro, no es plan de ir con el táper de pollo y brócoli bajo el brazo a todas partes. ¿Qué podemos hacer para que comer fuera de casa no nos pase factura al subirnos al peso? ¡No te pierdas los siguientes consejos!

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¿Pan? No, gracias

La pregunta de “¿quiere pan?” es una de esas que caen sí o sí en muchos restaurantes. En ese momento, sé fuerte y hazle la cobra a ese alimento que es tan apetecible pero que al mismo tiempo puede boicotear tu dieta si lo tomas con demasiada frecuencia. Si puedes evitarlo, estarás restando hidratos de carbono a tu menú. Y si no te quieres resistir a él, opta por la versión integral, que te aportará más fibra y será mucho más saludable.

La salsa… mejor para bailarla

Una buena salsa es la mejor acompañante para muchos platos. Un filete de carne, un pescado a la plancha o una buena hamburguesa no son lo mismo sin ese delicioso sabor que le aporta. Sin embargo, si comes fuera de casa muy a menudo lo más recomendable es que evites las salsas es tus platos. Muchas de ellas contienen mayonesa, azúcares, nata y otros ingredientes que suponen una auténtica bomba calórica o que aportan grasas innecesarias a tu cuerpo. Un chorrito de aceite de oliva y unas especias pueden ser buenas alternativas para darle un toque de sabor a cualquier menú.

No bebas cualquier cosa

El agua es la bebida más saludable para acompañar a una buena comida o cena. Pedir un refresco azucarado, cerveza o vino es algo que debes evitar si estás tratando de cuidar la línea y tu salud. Ya sabes lo que pasa con el azúcar, sobre todo si lo tomas en exceso; y tampoco hace falta que te contemos que el alcohol engorda. Así que, si te apetece algo que no sea agua, mejor optar por un refresco light sin azúcar que no te aporte calorías extra.

¿Va a tomar postre?

Es otra de las preguntas peligrosas que pueden poner en jaque tu dieta y que seguro que te harán en el restaurante después de que tomes el segundo plato. Mejor no preguntar qué hay, ya que cuando te empiecen a nombrar las tartas y postres de la casa que tienen para ofrecerte puedes caer en la tentación. Mejor pide directamente alguna fruta o, mejor aún, opta por un café o té.

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