MADRID, SPAIN - FEBRUARY 07:  Paco Leon attends Goya Cinema Awards 2014 at Centro de Congresos Principe Felipe on February 7, 2015 in Madrid, Spain.  (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)

¿Por qué nos gusta ver la gala de los Premios Goya?

FRAN PATIÑO

La gala de los Premios Goya se ha convertido en un acontecimiento que despierta mucha expectación no solo por ver quién se lleva cada premio, sino por todo lo demás. Grupos de amigos se reúnen, cenan y hacen la digestión mientras ven la gala, que dura casi cuatro horas. Y claro, es tan larga y tan lenta que todo es susceptible de ser comentado y se le puede sacar punta hasta al peinado de la señora que hay sentada en la esquina de la última fila. Pero entonces, si el ritmo es tan flojo, ¿qué hace que nos apetezca tanto ver la gala? Te lo contamos.

Jugar a adivinar el color de la alfombra

Y es que es un lío, porque a veces les da por cambiarla dependiendo del patrocinador. Así que ya no podemos ni decir eso de “uy, que empieza la alfombra roja”. No, no podemos porque básicamente no sabemos de qué color va a ser este año. La alfombra ha sido verde, rosa, roja… Así mejor que digamos “¡Que empieza la alfombra!” y ya.

Comentar los estilismos de los actores

“Cómo se ha vestido ese, mira qué pajarita lleva aquel, ¿qué se ha puesto esa en la cabeza?, se va a caer con esos tacones, ¿eso de ahí es un chándal?…” Ya ves, al final lo de los premios casi que es lo de menos. Aquí vamos al salseo, a ver si nuestro actor favorito va cuqui o le han dejado hecho un cuadro; a divagar sobre si el peinado de esa actriz que sube a recoger el premio es una venganza personal de su peluquero o simplemente se le ha ido de las manos.

Esperar las pullitas políticas

Los rifirrafes de la industria del cine con los políticos por el trato al mundo del celuloide por parte de estos son ya por todos conocidos. Por eso, es de esperar que el presidente de la Academia y los actores más reivindicativos lancen algún dardo político más o menos explícito. Si realización pincha un plano del aludido la cosa se pone aún más emocionante y podemos incluso jugar a contar cuántos segundos aguanta el ministro de turno sin pestañear.

Ver las caras de los actores y actrices cuando le dan el premio a otro

Una de las cosas más guays de la realización de las gala de los Premios Goya es que pongan el plano de los que no se han llevado el Goya justo en el momento en el que han anunciado el nombre del ganador. Aquí es cuando entramos los espectadores en juego y empezamos a realizar lecturas de labios exprés y nos convertimos en expertos en lenguaje corporal. “Lo sabía, se lo ha llevado la petarda esa”, “me da igual, ya lo sabía, siempre se lo llevan los mismos”, “¿lo han dado ya? Que estaba mirando Instagram y no me he enterado”, son algunas de las cosas que podemos inventarnos al observar los gestos de los no-ganadores del Goya para darle vidilla a la gala.

Observar por si se cuela Jimmy Jump

En los Goya de 2011 un espontáneo saltó al escenario justo en el momento en el que iban a decir quién se llevaba el premio a mejor actor protagonista. El sobrenombre del intruso era Jimmy Jump, conocido por haberse colado también en el escenario de Eurovisión en 2010 en plena actuación del representante español en el certamen Daniel Diges. En esta ocasión, Jimmy Jump le arrebató el protagonismo a Javier Bardem, que era quien iba a recoger su Goya.

Galas tediosas y trucos para sobrellevarlas aparte, lo realmente importante de los Goya es el reconocimiento a todos esos talentos que hacen que el cine español sea ya una referencia a nivel mundial.

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