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Olivia de Havilland cumple 100 años y seguimos sin saber si se llevaba mal (realmente) con su hermana

Bru Romero

¿Taylor Swift se ha vuelto a pelear con Katy Perry?, ¿Katy ha vuelto a robarle el chico a Taylor? ¿Kanye West ha puesto de vuelta a Taylor por llevarse un premio y Kardashian ha metido cizaña entre selfies? ¿Y Britney qué piensa de todo esto? Las disputas entre estrellas son ahora de este tipo. Demasiado repetitivas y en bucle para que sigamos haciéndonos eco de ellas. Hubo un tiempo en el que la guerra de lenguas viperinas que se soltaban y creaban escuela era todo un arte. El arte de la envidia entre verdaderas luminarias que sembraban el rumor, hacían leyenda y quedaban en el universo del cotilleo para júbilo de las almas más ávidas de dimes y diretes jugosos. Si no, que se lo pregunten a Olivia de Havilland, actriz de ese Hollywood clásico que ha sobrevivido a todas las demás, incluso a su hermana Joan Fontaine con la que tuvo toda una vida llena de enfrentamientos y amor/odio más que documentado y que hoy cumple 100 años. Ni tan mal, querida ¿arpía?

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Según Joan Fontaine (15 meses menor que Olivia y que tomo el apellido paterno para que la diferenciaran de su hermana), “Olivia era demasiado pequeña para aceptar la llegada de una competidora”. Según la actriz que interpretó a Rebeca (1940) de Alfred Hitchcok, nunca tuvo una palabra amable para su hermana pequeña, siempre eran desplantes y malas caras, incluso hubo un momento en su juventud en el que Olivia le rompió la clavícula. Por su lado, De Havilland nunca ha hablado de que hubiera ni enfrentamiento ni disputa sino una relación tensa que se agravó con los años y que ella llevaba de la manera más educada posible. “El problema de Joan es que tenía astigmatismo en relación a la percepción que ella tenía de la gente. Era muy prejuiciosa”.

Pese a que en su infancia comenzó todo, según Joan, el que las dos se dedicaran al cine y se convirtieran en primeras estrellas no ayudó tampoco. Fontaine era una de las candidatas a hacerse con el papel de Escarlata en Lo que el viento se llevó (1939), cuando le ofrecieron el papel de Melania, ella lo declinó por ser un papel secundario y postuló a su hermana como la indicada a hacerlo. Meses después y dado el fervor que causó Olivia en ese papel, Joan lamentaría su decisión. Tristeza que olvidó al ganar su primer Oscar por interpretar a Lina McLaidlaw Aysgarth en Sospecha (1941) de Hitchcock, y gracias al cual Joan creyó que su hermana la odiaba a morir. Un premio que se vería emborronado por los 2 Oscar posteriores que conseguiría Olivia por Vida íntima de Julia Norris (1946) y La Heredera (1949) y que no hicieron otra cosa que agravar las disputas y seguir haciendo correr ríos de tinta.

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Otro de los acicates para que se la leyenda de estas dos se siguiera escribiendo en letras de oro fue su relación con los hombres. La Fontaine fue la primera en casarse pero con Brian Aherne, actor y exnovio de su hermana, y justo el día antes del bodorrio el novio que por aquel entonces tenía De Havilland, el famosísimo dandy hollywoodiense y piloto Hogard Hughes, le tiró los trastos y hasta le propuso matrimonio en sucesivas ocasiones… ¿Causa o no para que las hermanas se quemaran con la mirada?

Tras la muerte de su madre, a mediados de los 70, fue cuando absolutamente cortaron relaciones. Ninguna quería saber nada de la otra y tampoco es que alimentaran los cotilleos. Simplemente sabían de su existencia pero no tenían la menor intención de retomar relaciones. La rivalidad quedaba en standby pero en los mentideros seguían atizando esas envidias.

¿Quién moriría primero? Joan dobló la servilleta primero, ganando esta particular carrera de “conseguir algo antes que la otra hermana”, dejando a su Olivia reina absoluta del Hollywood de toda la vida, de ese que creaba ilusiones de la misma manera que construía rivalidades y al que hoy echa una mirada Mrs. De Havilland. Una mirada más longeva que la de Joan pero alejada de cualquier rumor que entorpezca su placentera vida de señorona en París, apartada de las luces de neón y con la misma candidez de la Melania cuya interpretación le valió una nominación a secundaria en 1939 y su hermana, por negarse, no. Hermanas… ¡Happy birthday, Olivia!

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