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Pasado, presente y futuro Loewe

Bru Romero

No hay nada mejor como volver a casa. Esa sensación de que todo esto en su sitio y hay un sitio para cada cosa. Ese pensamiento de que nada malo nos puede suceder mientras estemos dentro o que el tiempo parece transcurrir más lento o incluso se congela. Pasado, presente y futuro. Un cariño a tres tiempos que nos sacude cuando volvemos a cruzar la puerta de entrada y donde, como en el caso de Loewe, siempre te sientes bienvenido.

De este manera e inspirado por la solera de una firma como la madrileña (que cumple ya las 170 primaveras), el diseñador irlandés J.W. Anderson abre las puertas de Casa Loewe, el mejor regalo para todos aquellos fieles adeptos a la marca que no hace otra cosa que transformar la experiencia meramente comercial de su anterior tienda de la calle Goya/Serrano, en todo un concetrado de estilo de vida a tres alturas y más de 1.000 metros cuadrados de puro deleite hedonista.

Un punto de encuentro para todo aquel que no solo pretenda hacerse con el modelo prêt-à-porter de la temporada o gozar de su selecto servicio de encargos a medida sino de quedarse embobado con las obras de arte de Edmund de Waal, Gloria García Lorca, Jim Partridge, Richard Smith, Janette Laverrière, Sir Howard Hodkin, William McKeown, las maravillosas alfombras de Jason Collingwood o incluso encargar un precioso ramo de flores frescas en la floristería contigua y que J.W.Anderson ha ideado como una extensión floral del espíritu de la firma española y claramente inspirada por el trabajo de la florista Constance Spry.

Un concepto de moda transversal que, por si fuera poco, añade un cultural suma y sigue con la exposición en el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico en la que podemos disfrutar desde piezas únicas y exclusivas del archivo de la firma entre innumerables imágenes que conforman el libro realizado para la ocasión y editado por el talentoso Luís Venegas, a las 13 fotografías que J.W. Anderson ha encargado al fotógrafo Steven Meisel y no son otra cosa que una cuidada demostración de virtuosismo estético y arreglos florales en formato bodegón.

Un aniversario que bien merece todo lo ideado durante los dos últimos años por el diseñador irlandés que no cesa en su lucha de que siga imperando el estilo Loewe tal y como se concibió. Su particular modo de ser coherente con ese espíritu, agradeciendo el presente, pasado y futuro de una firma que no pierde modernidad y que abre sus puertas a un siglo XXI en el que queda aún mucha historia que coser.

Floristería

Contigua a la tienda de la calle Goya, 4 y por si necesitas hacer ese regalo que marque la diferencia.

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